Patricia Jebsen disertó el jueves en Paraná, en el marco del XIX Foro Anual del Consejo Empresario de Entre Ríos (CEER). Ante un auditorio repleto, instó al sector privado a darles oportunidades a los jóvenes que no tienen experiencia laboral para que conozcan el mundo del trabajo y se permitan potenciar sus empresas desde nuevas lógicas e improntas generacionales, frente a un escenario complejo y dinámico que exige adaptación para no sucumbir en el camino.

De todas maneras, la especialista en liderazgo e innovación, advirtió que el fenómeno de los “ni ni ni” -como los calificó la Universidad de Buenos Aires (UBA)- es una realidad y resulta clave “inspirarlos para que salgan de ahí”. Ante el problema de los sectores empresarios por adaptarse a las reglas de juego que impone el Gobierno, se suman las dificultades para retener talentos. Por ello, reconoció que el desafío educacional es fundamental abordarlo en la Argentina.

En un mano a mano con DOS FLORINES, la speaker analizó el contexto desafiante que deben enfrentar los empresarios, con sectores de la economía sensibles que registran caída en sus niveles de actividad, entre los cuales se destacan el comercio, la industria, los servicios y la construcción. No obstante, desde su perspectiva, parte del proceso exige tomar decisiones puertas adentro. “El país y la economía cambiaron y tenemos que aprender a hacer negocios de nuevo”, sintetizó.

Nueva economía

—Las políticas del Gobierno nacional están impactando en las empresas y no todas están pudiendo “adaptarse” y quedan en el camino. ¿Cómo analiza este escenario?

—Hay empresas que les está yendo muy bien y hay empresas que no les está yendo tan bien. A las que les está yendo bien, tienen que salir a buscar talento y eso es desafiante porque encima muchas son mineras, de petróleo, de agro, que no todo el mundo quiere irse a vivir, a Vaca Muerta, a San Luis, a San Juan. Mucha cantidad de gente va a tener que emigrar en los próximos años. 

—¿Desde qué dimensiones evalúa este desafío de migración en el país para crear nuevos empleos privados? 

—Es un desafío de empleo y de urbanización de ciudades. Hace poco estuve en Neuquén y es impresionante lo que está creciendo. Para mí va a tener que crecer mucho más porque tenés que ser atractivo para que el talento, que son los mejores, quieran ir a vivir a otro lugar. Somos un país que no estamos tan acostumbrados a emigrar. En Estados Unidos o Europa, la gente estudia en otra ciudad, después consigue un laburo y se cambia. Somos bastante conservadores. Nos vamos a estudiar a Buenos Aires y volvemos, o a Santa Fe, Paraná o Rosario. 

—¿Esa idiosincrasia es una limitante para crear trabajo? ¿A qué otros factores atribuye la crisis de las empresas y el problema para crear trabajo?

—Esa es una limitante. La gente después va a terminar tomando el cambio. Al final, si hay trabajo en un lugar donde podés ganar bien y tener una buena calidad de vida para tu familia, vas a hacer el cambio. Pero más allá de eso, también hay un cambio muy importante que tenemos que hacer: el país y la economía cambiaron y tenemos que aprender a hacer negocios de nuevo. Es muy diferente. Venimos haciendo negocios de una forma y tenemos que aprender a hacer negocios; tenemos que ser más competitivos, tenemos que trabajar mucho más la rentabilidad, tenemos que salir a buscar nuevos mercados. Eso nos está costando un poco. Hay empresas que les cuesta mucho y hay otras que más o menos. 

El fenómeno de los “ni ni ni”

—¿Cómo observa la limitante educativa para crear nuevos empleos en este nuevo contexto? No todos los jóvenes están capacitados…

—Es un gran desafío. Ahora tenemos los “ni ni ni”, según un informe de la UBA, que ni estudian, ni trabajan, ni siquiera buscan trabajo. Eso es un problemón porque la pregunta es de qué van a vivir. Podrán vivir unos años de los padres, pero después va a llegar un momento en el que van a tener que salir a buscar trabajo. Los jóvenes ven el mundo del trabajo bastante negro. Y el mensaje para las empresas es que vuelvan a tomarlos, vuelvan a creer en ellos, vuelvan a apostar en la juventud. Es muy importante, son el semillero que necesitamos para que las empresas crezcan. 

—Las juventudes en Argentina son muy diversas, pero ¿cómo las ves de preparadas para adaptarse a estas nuevas dinámicas laborales?

—La mitad de los jóvenes quiere emprender. Eso es muy bueno, porque no pasaba en la Argentina. La mayoría quería trabajar en el lugar y quedarse toda la vida ahí. La señal de que quieran emprender, habla muy bien. Ojalá que alguno de ellos lo logre, porque cada diez emprendimientos termina funcionando bien uno y con suerte. Ojalá muchos de estos jóvenes puedan emprender. Lo que me hace ruido es que no quieren liderar. No se puede emprender sin liderar, es muy difícil. 

¿Cómo analiza el choque generacional y la mirada de los jóvenes de descreer incluso de la formación?

—Es verdad que hay muchos chicos todavía estudiando y muchos van a la universidad, aunque hay un segmento que ya no le cree a la capacitación académica o tradicional. Te dicen que pueden estudiar a través de Chat GPT o a través de YouTube. Estamos viviendo una gran revolución de los jóvenes. Yo soy muy positiva, pero también entiendo que hay muchos jóvenes que están en este gran segmento de los “ni ni ni”, que hay que sacarlos de ahí. Hay que inspirarlos para que salgan. 

Políticas para empleo joven

—¿Qué políticas públicas hacen falta para que haya generación de empleo joven?

—Para mí, se tienen que favorecer las políticas para que haya primeros empleos. Tiene que ver con programas de pasantías y jóvenes profesionales. Históricamente los jóvenes aprendían y entraban en el mundo corporativo como aprendiz de alguien. Antes el que se paraba al lado tuyo, aprendía. Tenemos que promover mucho más el empleo joven. Hoy en una pyme es muy difícil abrir un programa de pasantías, porque tenés que tener cierta cantidad de empleados, porque hay muchas restricciones, porque tenés que firmar un acuerdo con la universidad. Ahí hay una oportunidad de revisar ese proceso para que sea más sencillo y que realmente más jóvenes puedan acceder. 

—¿La reforma laboral no planteó en parte este tema?

—Algo que cambió la nueva ley laboral es que si tomás a alguien que nunca tuvo aportes, tenés un beneficio y eso es muy bueno. Justamente, lo que estás haciendo es tratando de meter gente nueva al sistema, Es una manera de que entre y que sea un beneficio para la empresa y un beneficio para el empleado.

Fuente: Dos Florines (sitiio web)